sábado, 30 de enero de 2016

LA HISTORIA DEL BUS DE LA SALSA:

En toda actividad laboral me decía mi madre: Hay que ponerle amor y el amor que le ponen Hugo y Mauricio es musical acompañado de buen servicio.
La Música en general solo trae alegrías, compartirla eso es lo que realmente hace grande a un ser humano.
Compartir su gusto musical, sin restricciones, Se puede hacer diferencia en cualquier oficio.
Este es su historia:
Por 1.450 pesos, los pasajeros de la buseta que maneja Hugo García junto a su acompañante, Mauricio Mantilla, más que el pago de un pasaje, obtienen un concierto de música durante el viaje.
Con lo primero que se encuentran al subir al vehículo de servicio público es con un ‘tapete’ de carátulas de discos, todos de colección. Aquí no hay cabida para la tristeza. La conducción prudente y la música acompañan todos los días a estos guerreros del camino en su ruta, que va de San Diego, en el centro, hasta Fontibón, la misma que puede durar dos horas o 40 canciones de tres minutos cada una.
“En la cabina del carro diariamente cargamos tres o cuatro carátulas de los discos siempre diferentes. La gente se acerca y pide que se los dejemos ver, para ellos son una novedad. Es un estilo de vida que tenemos hace más de 20 años”, asegura Hugo, mientras conduce por la calle 26 abajo de la carrera 68.
“Grabamos en memorias USB y en CD los discos que tenemos guardados en la casa para poder ponerlos en el equipo del carro. La gente que se monta a la buseta ya nos conoce y se siente a gusto con nosotros”, manifiesta Mantilla, encargado de recibir el dinero de los pasajes y de estar pendiente del mantenimiento del vehículo.
“Desde hace siete años le colaboro a Hugo en el trabajo. Así a él le rinde manejar y se concentra en su oficio”, agrega Mantilla, quien, orgulloso, muestra uno de los últimos discos que ha adquirido para su colección. Es el de Eddie Lebrón, oriundo de Puerto Rico y gran exponente de la salsa dura que sonó en los años 70.
Primer ‘long play’
Hugo es padre de dos hijos. La mayor tiene 19 años y estudia segundo semestre de Comunicación Social. La otra tiene 9 años y está a punto de ingresar al bachillerato. “Han sido muchos años detrás del volante. Hoy en día nos turnamos con otro conductor para manejar. Así el estrés baja un poco y hay más tiempo para compartir con la familia”, dice Hugo, mostrando con satisfacción parte de la colección que en esos años ha logrado recopilar del cantante Rodolfo Aicardi, el mismo de la agrupación Los Hispanos.
“El primer long play que compré fue en 1986 con mi primer sueldo, era de La Sonora Matancera. Aún lo conservo. Creo que me costó 100 pesos. Hoy no tiene valor comercial, solo sentimental”, puntualiza el conductor, al instante que le sube un poco a la música para amenizar el viaje que ya lleva cerca de 45 minutos.
Por su parte, Mantilla también alardea de su compilación y asegura que le han llegado a ofrecer hasta un millón de pesos por un disco. “No soy comerciante de vinilos. Algunos hoy compran los discos para chicanear con ellos.
Nosotros los tenemos es para compartirlos con la gente”, cuenta el hombre que también hace parte de los organizadores y creadores del encuentro de melómanos y coleccionistas en acetato que se celebra cada año en el marco de Salsa al Parque.
“Esto de coleccionar es una manía muy bella. He alcanzado a tener más de 7.000, pero los he ido vendiendo. Hoy, entre Hugo y yo podríamos sumar cerca de 6.000 long plays”, asegura Mantilla, posando con dos acetatos, uno de ellos del pianista Charlie Palmieri.
“Grabamos CD y se los regalamos a los amigos y a clientes especiales. Mi casa está llena de música, es una manera de estar siempre positivo. Dentro de mis joyas musicales está el CD de Joe Acosta, que tiene un bonus track que no lo trae el LP. El disco en vinilo vale mucho dinero y es difícil de conseguir”, describe Hugo, mientras parquea la buseta en Fontibón luego de terminar las dos horas de viaje.
JOHN CERÓN

viernes, 29 de enero de 2016

LA HISTORIA DEL CABALLO PELOTERO Y EL NEGRO BEMBÓN...

LA HISTORIA DEL CABALLO PELOTERO Y EL NEGRO BEMBÓN...
Queridos amigos: Siempre he pensado que la historia de la música latinoamericana es como un gigantesco rompe cabeza de miles de piezas, en el que cada cual, tiene piezas que otros no tenemos, por ejemplo, yo no sabía la anécdota del caballo pelotero...y la del negro Bembón
Generalmente los compositores trabajan solamente pocos géneros, aquellos populares en su mejor época: Pero Bobby comenzó escribiendo muy joven, boleros y canciones de estilo clásico, siguió después componiendo sones, guarachas, aguinaldos, y cuando llegaron el mambo y después el chachachá, también los hizo, y lo propio con la balada, la salsa, etc....
Así va la cosa:
De hecho, hace más de medio siglo, un jibarito de Coamo de nombre Félix Manuel Rodríguez Capó -quien luego cobró renombre internacional al adoptar el nombre artístico Bobby Capó- mencionó
a los Mulos del Bronx en uno de los temas más recordados de la cultura popular boricua: El Caballo Pelotero.
Grabado y popularizado por otra institución puertorriqueña, El Gran Combo, el tema de Capó relata la historia de un equino bayo que jugaba béisbol, y cómo los Yankees, que perdían 3-0 ante el Chicago en las postrimerías de un partido, colocan al caballo en la caja de bateo con las bases llenas.
“Y la bola se va y se va y se va y se va...”
El tono humorístico de la historia relata que tras el cuadrangular del caballo todos los corredores anotan pero el animal se queda plantado frente al ‘home plate’ y, ante los gritos del dirigente para que corriera y marcara lo que sería la carrera triunfal, el animal replica: “si yo corriera, estaría en el hipódromo”.
“Es curioso, pero eso salió de un chiste que le hizo Yoyo Boing a mi padre en Nueva York. Mi
papá utilizó el chiste como ‘pie forzado’ para escribir la canción y fueron varias las que
escribió así”, recordó la cantante Jackeline Capó, hija del fenecido compositor.
Esta relató que el béisbol llegó a Capó mediante el matrimonio, ya que la familia de su primera esposa, Irma Nydia Vázquez, era una en que “el béisbol era desayuno, almuerzo y cena”.
Incluso, Jackeline resaltó que su abuelo materno, Pedro Vázquez, fue cronista deportivo y luego escucha para los Medias Rojas de Boston.
Un chiste de Yoyo Boing
El comediante, locutor y animador Yoyo Boing, cuyo nombre de pila es Luis Antonio Rivera, recordó que para la época, que situó a fines de la década de los 50, Paquito Cordero y él presentaban en el Teatro Puerto Rico, del Bronx neoyorquino, un espectáculo en el que realizaban una rutina de chistes, en medio de una histórica época de emigración puertorriqueña a la Gran Manzana.
“Y el caballo pelotero era parte de esa rutina, al igual que el negro bembón. Eran chistes viejos que yo le decía a Paquito (Cordero)”, rememoró el humacaeño. “Una noche, Bobby estaba viendo el show, y cuando terminó, Paquito, Bobby, Tommy Muñiz y yo nos fuimos a una cafetería a la que siempre íbamos y que estaba cerca del hotel en Manhattan. Eran como las 11:00 p.m. ya y Bobby me dice: ‘Caramba...esos chistes que tú haces...hay dos que me gustan: el del
negro bembón y el del caballo pelotero. Le voy a poner música a eso”.
Dicho y hecho.
Según Boing, al entrar a la cafetería, el robusto talento de Capó despertó y allí mismo comenzó a tararear la melodía y a escribir la letra junto con algunos acordes, todo sobre
servilletas, con las cuales luego llegó a Puerto Rico para completar el trabajo elaborando las partituras.
Trabajó las dos canciones -El Caballo Pelotero y El Negro Bembón- y luego buscó a quién ofrecérselas para que las grabara.
“El Negro Bembón se la llevó a Cortijo y su Combo, y el Caballo Pelotero la hizo El Gran Combo, y fueron éxitos grandísimos. Quién diría que dos chistes serían éxitos tan grandes que aún hoy la gente los recuerda”, expresó Boing, quien es un gran aficionado del béisbol.
El negro bembón
(Bobby Capó)
Mataron al negro Bembón
y hoy se llora noche y día
porque al negrito Bembón
todo el mundo lo quería.
Y llegó la policía
y arrestaron al matón
y a un negrito policía,
que también era Bembón,
le tocó la mala suerte
de hacer la investigación.
¿Y saben la pregunta que le hizo al matón?
A ver, diga usted, ¿por qué lo mató?
¿Y saben la respuesta que le dio el matón?
¡Yo lo maté por ser tan Bembón!
El guardia escondió la Bemba y le dijo:
Esa no es razón
Esa no es razón
Yo lo maté por ser tan Bembón,
dijo el matón.
Esa no es razón.
Huye que huye matón,
huye matón, huye.
Esa no es razón.
Me voy.
Esa no es razón.
Esconde la Bemba que viene el matón
esconde la Bemba que viene
esconde la Bemba que
mataron al negro Bembón.
Por historias como esta, y por muchas más, es que se vive la musica afroantillana...
okis Omarlorenzo







sábado, 23 de enero de 2016

MI HISTORIA: JOHNNY EL BRAVO.


Indudablemente que la historia de la Salsa presenta múltiples facetas, unas ampliamente conocidas, otras medianamente difundidas y, muchas otras, con la necesidad de ser más exploradas, en razón de la sombra del anonimato con que han sido cubiertas, por la inmensa dimensión que lograron proyectar mundialmente, solo quienes aparecían como los líderes del movimiento. Muchas figuras que contribuyeron a enriquecer y fortalecer este periodo de auge internacional de la música latina, aun no han recibido el debido reconocimiento, porque les ha sido negado injustamente por la historia “oficial”. Por eso pensamos que es nuestro deber, brindar oportunidad a nuestros lectores, para que conozcan historias de grandes personajes de la Salsa, cuyos temas han ocupado un sitio permanente de preferencia en la audiencia latino-americana, y contadas por ellos mismos.
Con voz nostálgica, Juan Enrique López Llanos, más conocido en el mundo de la salsa como Johnny ‘el Bravo’ López, contó que llegar a Barranquilla ha sido una de las experiencias más “gratificantes” que ha experimentado en su vida artística.
El músico puertorriqueño afirmó que la comunidad melómana de la ciudad aún no se ha olvidado de sus éxitos salseros como La barola, Cuca paruca, El melón o Las leyes del tránsito, los cuales interpretó junto a su orquesta hace más de 50 años.
“Lo pude comprobar en un recorrido cuando me llevaron a diferentes sitios tradicionales de salsa en la ciudad. Allí todo el mundo bailó mis canciones y compartió conmigo como si me conocieran de toda la vida”.
He aquí le mejor nota escrita sobre su vida gracias a Israel Sanchez Coll
Johnny El Bravo: arquetipo de la nueva salsa puertorriqueña
Bravo: arquetipo de la nueva salsa puertorriqueña
Al arribo de la década de 1960, nuestra cultura musical nacional comenzó a vivir un proceso de cambio y transformación salpicada, en parte, de las influencias rítmicas anglosajonas que dominaban el mercado.
Al mismo tiempo, y casi en contraposición, muchas de las propuestas musicales que comenzaron a emerger en ese periodo estuvieron teñidas de ideas noveles que proponían la conformación de un sonido más agresivo, acompañado, por momentos, de líricas cáusticas y de mayor discernimiento.
En ese contexto, los trabajos creativos que alimentaron nuestro pentagrama sonoro fueron definiéndose entre el grupo de los que se mantenían perseverantes en una corriente tradicional y los que se sumaron a los modismos rítmicos anglos. Otros, en cambio, optaron por emprender un rumbo autónomo y crítico, inscrito en el movimiento hispanoamericano de la canción de protesta, o la nueva canción.
En ese campo dinámico, brilló la magia con que Rafael Cortijo y su Combo mantuvieron nuestra música tradicional en una dimensión vanguardista, gesta iniciada desde los orígenes de su grupo en 1954. El prototipo del Combo halló su continuación en el trabajo desarrollado por el maestro Rafael Ithier y El Gran Combo de Puerto Rico, fundado en 1962.
Esos años fueron, además, de mucho esplendor para nuestra historiografía musical, considerando la gran cantidad de agrupaciones y proyectos artísticos que comenzaron a surgir con la idea de construir una armónica diferente, acorde con las exigencias de una sociedad en cambio, distinguida por una fibra y un impulso más enérgico.
De entre el conglomerado de experiencias rítmicas que vieron luz en los albores de los años 60 se encuentra la agrupación de Juan Enrique López Llanos, mejor conocido por Johnny El Bravo.
Se trató, en sus inicios, de una orquesta juvenil modesta, sin mayores pretensiones que formular un concepto musical bailable para el deleite de la juventud de la época.
Su armadura inicial estuvo integrada por dos saxofones y tres trompetas que en compañía de una sección rítmica recatada gozaban de interpretar los éxitos musicales de Cortijo y su Combo y de El Gran Combo.
Empero, esa experiencia de novatos fue transformándose en uno de los proyectos más importantes en el transcurso de los años 60 y 70, trastocando el cancionero popular y asentando su presencia con una sonoridad distintiva que fue calando en el gusto de los melómanos.
Apostaba a ser jugador de béisbol
Su director y creador, Johnny El Bravo, admite que nunca imaginó que su derrotero final sería convertirse en músico, ni muchos menos en director de orquesta.
Natural del residencial San Agustín del barrio capitalino de Puerta de Tierra, donde nació el 4 de mayo de 1944, el artista creció soñando con la idea de convertirse en un afamado beisbolero, deporte que dominaba con suma maestría y en el que se destacó desde su niñez.
"Mi dirección estaba hacia el béisbol. Jugaba segunda base y ya la gente me comenzaba a mirar como un buen prospecto y eso era lo que en realidad me gustaba hacer, pero de forma inesperada todo cambió", narra, a quien en su adolescencia se le apodó "Canena", en referencia al gran toletero Canena Márquez.
Recuerda que tan pronto ingresó al décimo grado en la escuela superior "Gabriela Mistral" de Puerto Nuevo lo reclutaron para integrar el equipo de sóftbol porque los maestros conocían de sus hazañas deportivas.
"Nunca había jugado sóftbol porque lo que siempre practiqué fue béisbol, así que tan pronto llegué a la escuela me inicié en un deporte nuevo para mí y como no lo conocía me descuide en los tiros que hacía y un día, en una jugada, hice un lanzamiento y el brazo se me cayó por completo. Hasta ahí llegaron mis días en el deporte", dice, quien llegó a formar parte del equipo de béisbol Doble A del pueblo de Cataño.
Entonces, sin proponérselo, la música comenzó a llenar el espacio vacante de su actividad deportiva y en poco tiempo sus compañeros escolares comenzaron a identificarlo como "el bongocero" de la escuela.
Cuenta Johnny El Bravo que de niño la música siempre lo atrajo, aunque sólo como entretenimiento. En cambio, en su adolescencia se percató de que gozaba de la habilidad para tocar percusión con ritmo y clave, por lo que no perdía la oportunidad de practicar sus golpes en los pupitres de los salones hasta que a los 12 años de edad tuvo su primer bongó, con el que disfrutaba amenizar las parrandas navideñas junto a sus amigos.
Asimismo, anota que tuvo el beneficio de nutrirse musicalmente en su hogar, escuchando la música de Rafael Cortijo, el Trío Matamoros y la Sonora Matancera.
Nació con la semilla rítmica
En el año 1961, un músico de nombre Nick Guilormini visitó la escuela "Gabriela Mistral" en busca de jóvenes talentosos para armar una agrupación en el sector de Caparra Terrace.
Los escolares le recomendaron a un muchacho apodado "Juanito", que apenas tenía 16 años de edad y que sabía tocar el bongó. El músico lo escuchó y de inmediato lo reclutó para que se iniciara en el grupo Nick Guilormini y su Combo tocando las tumbadoras.
"Éramos un grupo de jóvenes y un amigo mío me tenía que prestar sus congas para que yo pudiera tocar porque no tenía. Esa experiencia duró apenas seis meses y luego el grupo se rompió", expone.
Tras esa disolución narra, un amigo suyo llamado Manuel López le propuso la idea de armar su propia agrupación y, "como esa semilla rítmica estaba en mí", decidió aventurarse a la empresa de constituir una orquesta, justo a principios de 1962.
El grupo se nombró Johnny López y su Combo e inició contando con la participación, entre otros, de su hermano Toñito López en el timbal y Chegüi Ramos en la parte vocal.
Comenzaron interpretando los éxitos de Rafael Cortijo, habiendo logrado que el veterano músico le prestara algunos de sus arreglos musicales.
"Le pedí a Sammy Ayala, que era amigo de la familia, que si me podía conseguir algunas copias de los arreglos de Cortijo y su Combo para tocarlos en mi grupo, que en ese entonces lo que hacíamos eran bailes para las escuelas de San Juan. Sammy me ayudó y con eso empezamos", apunta.
Para promover su trabajo artístico, Johnny El Bravo preparaba varios cartelones y caminaba por toda su escuela. Se paraba en los salones y tocaba la puerta, mostraba su cartel propagandístico a sus compañeros y así lograba movilizarlos a las actividades bailables de su grupo, que se realizaban en un local comunal del sector de Caparra Terrace.
Así fue dándose a conocer en el ambiente musical, aunque todavía era considerado como un aficionado. Sin embargo, sus constantes apariciones en carnavales, clubes y fiestas patronales comenzaron a despertar curiosidad por el talento de aquel grupo de jóvenes ansiosos por penetrar el mercado musical con su proyecto sonoro, uno de los primeros en la Isla que se inscribió en el movimiento musical de la salsa que despertaba en las comunidades de puertorriqueños residentes en Nueva York.

ÉXITO del trabajo del con junto de Johnny El Bravo se valió de la capacidad del músico para cautivar al público bailador con una propuesta contagiosa y rítmi ca. Asimismo, su astucia como pro ductor contribuyó a engrandecer sus logros comerciales.
Al calor de la avalancha de agru paciones salseras surgidas en los años 60 y 70, Johnny El Bravo per petuó su proyecto al lograr con signar una identidad rítmica que le ganó el aplauso del público.
Pronto comenzaron a pisar los mejores escenarios del país, sus te mas musicales se colocaron en los favoritos de los melómanos y au mentaron sus comparecencias en la televisión.
Fueron 16 años consecutivos de una carrera de mucho esplendor. Empero, en 1978, el reconocido per cusionista le dio un nuevo gi ro a su quehacer artístico, optando por desarrollarse en el negocio de la producción de espectáculos.
"Siempre tuve una visión comercial para la música y decidí comenzar a producir actividades y recesar el tra bajo como líder de orquesta. Entendía que había que darle un balance al bailador y me gustó mucho el trabajo de (el merenguero) Wilfrido Var gas, que en ese momento lo acababa de firmar Fania. Lo contacté y me convertí en su representante y comencé a hacerle bailes en Puerto Rico alternando con las orquestas de salsa", apunta.
Agrega que el concepto de su propuesta comercial iba dirigido a ampliar el radio de impacto de la música caribe ña en el público bailador.
"Había gente que, a lo me jor, no le gustaba la guaracha pero si se le presentaba la oportunidad de ir a bailar merengue, iba. Entonces yo combinaba grupos de salsa y merengue y (aunque hubo quien tomara esa movida con recelo) el único que tuvo esa misma visión fue Ismael Rivera, que siempre me dijo que lo que estaba haciendo era una buena alternativa para el pú blico porque era una buena com binación de baile", sostiene.
De esa manera, Johnny El Bravo se convirtió en uno de los prin cipales responsables en el impulso del merengue en el mercado na cional, una fuerza musical que co menzó a desplazar la salsa a lo largo de 1980.
Su movida empresarial con ar tistas de merengue, extendida has ta 1986, incluyó también la repre sentación de Johnny Ventura, Mi llie, Josie y Los Vecinos, La Pa trulla 15, Sergio Vargas y Fernan do Villalona.
Al mismo tiempo, se encargó del impulso de la carrera salsera de su hermano Toñito López y su grupo Tony Jazz y la Orquesta Nacimien to, que se colocó con fuerza en la radio de Puerto Rico, República Dominicana y Nueva York con el tema "Ponle un se vende".
Otro de los grandes aciertos co merciales de Johnny El Bravo fue la creación del proyecto de El Com bo del Ayer. Una idea originada en 1984 que apeló a la nostalgia de las primeras décadas de trabajo crea tivo de El Gran Combo, reagrupan do a algunos de sus integrantes originales para interpretar los éxi tos de antaño.
"Se me ocurrió hacer el reen cuentro del combo y me comuni qué con Ithier pero él me dijo que no le interesaba el negocio. Enton ces hablé con Pellín (Rodríguez) y Andy (Montañez) y lo armamos. Fue un impacto tremendo y tuvimos la oportunidad de viajar por toda Amé rica Latina y hasta nos presentamos en el Madi son Square Garden de Nueva York", dice.
A esa iniciativa que es tuvo dirigida por el maes tro Elías Lopés y de la que se produjeron tres discos se unió Roberto Roena (bongó y campana), Mar tín Quiñones (conga), Víc tor Rivera (bajo), Elías Lo pés y Víctor Pérez (trom peta), Héctor Santos y Ki lo Dushesne (saxofones), Frank Revilla (piano) y Milton Correa (timbal).
Al poco tiempo de cons tituido el grupo, la presencia de Andy Montañez fue sus tituida por Luigi Texidor.
En 1986, Johnny El Bra vo irrumpió con un nue vo proyecto al reunir a los hijos de varios de los grandes salseros en la or questa Los Hijos de la Salsa.
Este cónclave, que duró hasta 1989, reagrupó los talentos de los hijos de Andy Montañez, Luigi Texidor, Pete "El Conde" Ro dríguez, Elías Lopés, Martín Qui ñones, Sammy Ayala y Mario Cora. También estuvo Fe Cortijo, sobri na del maestro Rafael Cortijo.
"Con ese grupo tuvimos un im pacto tremendo, sobre todo en Ecuador y Venezuela. Hicimos mu chas cosas interesantes con fusio nes rítmicas, como fue el suquisu qui y la acogida del público fue muy buena", señala.
Al tiempo que Los Hijos de la Salsa tomaban fuerza, el músico decidió reorganizar su orquesta en 1988 y, por recomendación del em presario radial Junior Soto, logró un contrato con la multinacional CBS Records.
El primer disco en esta etapa, "El bravísimo" (1988), produjo el éxito "Si supieras", que abrió el terreno para la realización de un álbum adicional, "Te imaginas" (1989), aunque sin lograr el mismo im pacto comercial.
Al arribo de 1993, la vida del ve terano percusionista y productor tomó un nuevo sendero. "Tuve un encuentro personal con el Señor", confiesa.
A partir de ese momento, y hasta el presente, su vida ha estado ma tizada por valores morales y re ligiosos más profundos, inscritos en una ética mística y fervorosa al servicio de Dios.
Su gesta musical, desde entonces, se volcó a su nueva misión reli giosa, fraguada en su proyecto de Los Pleneritos de la Fe, originado en 1995, y más reciente sostenida con su grupo Los Pleneros de la Fe.
"Es una forma de llevar la palabra de Dios por medio de la ple na. Visitamos cárceles, residenciales públicos y centros de re habilitación como una alternativa para hacer valer la 'Palabra'", puntualiza.
Los Pleneros de la Fe ya han cumplido diez años de trabajo musical y han producido 11 discos.

A ORQUESTA de Johnny El Bravo se convirtió en una de las agrupaciones más reclamadas del ambiente musical nacional de los años 60.
En un principio, se erigió con un proyecto circunscrito a la interpretación de los éxitos más sonados de los grupos de Rafael Cortijo y Rafael Ithier, una experiencia que los ayudó a colocarse en los escenarios bailables de más impacto en el país, como el Sandy Hills de Luquillo, Rancho Siete en Ponce, Miramar Center en San Juan, La Guagüita en Salinas y La Calesa en Caguas.
Esas primeras oportunidades artísticas del grupo fueron posibles gracias a la mediación del promotor Fernando López, hermano de Johnny El Bravo, que para entonces era considerado uno de los principales organizadores de espectáculos y bailes del país.
Pocos años después de constituida su agrupación, Johnny El Bravo, por recomendación del maestro Rafael Ithier, comenzó a trabajar en la conformación de una propuesta musical autónoma, con un sonido propio y un repertorio original que le imprimiera personalidad a su conjunto.
Su concepto, admite, era desarrollar un grupo "con identificación de pueblo", sostenido de una base rítmica cadenciosa y que incitara al baile.
De esa manera, el joven músico, destacado en el colectivo como conguero, comenzó a trabajar junto a sus hermanos Toñito y Pedro López en la confección de un nuevo repertorio.
"Toñito era el timbalero del grupo pero tenía mucha habilidad para escribir y fue él quien empezó a hacer nuestras primeras canciones, que fueron arregladas por Jerry Segarra y Carmelo Rivera. Ahí fue cuando comenzamos a funcionar con nuestra propia identidad y cada vez que nos presentábamos en un club la experiencia era devastadora y de ahí surgían otras actividades porque se corría la voz", anota el líder salsero.
El grupo trabajó sin cesar durante los primeros años de la década de 1960, "engranando poco a poco lo que queríamos lograr" y antes de pisar una cabina de grabación "nos habíamos ganado el cariño de la gente".
Su primer proyecto discográfico
En el año 1964, Johnny El Bravo consiguió su "pasaporte" al éxito al ser contratado por la compañía discográfica Seeco para producir su primer álbum musical.
Ese contacto comercial fue logrado gracias a la mediación del empresario Catalino Rolón, quien al escuchar la cadencia del grupo se convenció de sus posibilidades comerciales.
"Había conocido al señor Catalino Rolón en los carnavales de Vieques y cuando nos escuchó rápido nos convocó para trabajar en sus actividades y en una ocasión nos dio la buena noticia de que nos había conseguido un contrato para grabar, ¡y con Seeco!", recuerda.
La producción de su primer disco se realizó en los estudios Ochoa Recordings, entonces ubicados en la avenida Fernández Juncos de Santurce.
Para ese trabajo, el grupo incorporó muchas de las canciones originales que ya venían interpretando en sus presentaciones públicas, escritas en su mayoría por sus hermanos, destacándose "Infancia", "Tinieblas entre luces", "El revendón", "Amor eterno" y "Felicidades con Johnny El Bravo".
También contaron con la colaboración del patriarca de la bomba nacional, don Rafael Cepeda, quien le obsequió con sus temas "Mi son torito" y "Ponte duro, Serafín".
Este primer disco, titulado "Presentando a Johnny López (El Bravo) y su súper combo con su cantante Tony López", fue su punta de lanza en el ambiente musical profesional y el que le bautizó formalmente con el apelativo de "El Bravo", a sugerencia del empresario Catalino Rolón.
"Lo del nombre fue una idea de Catalino porque quería identificarme comercialmente. En un principio no estuve de acuerdo porque entendía que no iba con mi personalidad, pero él tuvo la visión y desde el primer momento la gente me empezó a llamar así", explica.
Esta primera producción, que tronó en la radio con el tema "Colorá", fue presentada por el crítico de música Ángel I. Fonfrías como "la más caliente música en el ritmo esencial que invita al baile juguetón y candente [] Los valores juveniles en el arte popular de Latinoamérica puestos de manifiesto en las manos de Johnny para que Puerto Rico sienta el placer de saber que su juventud sigue manifestándose en el arte popular y para estímulo de otros jóvenes".
Cautivó con su propuesta bailable
CONVERTIDA EN una novedosa y rítmica agrupación, y tras el éxito logrado con su primera producción discográfica, el combo de Johnny El Bravo partió a la ciudad de Nueva York en 1966 para trabajar un segundo álbum con la firma Seeco bajo la producción del popular vocalista Vicentico Valdés.
El disco, titulado "El fantástico", reincidió con composiciones de don Rafael Cepeda ("Quién formó la bronca" y "Mi son tiene sabor") e incluyó otras de la inspiración de Roberto Angleró, Harry Rexach, Ignacio Ríos, Miguel Reyes, Benito Nieves y Toñito López.
Eran los años en que comenzaba a florecer un nuevo movimiento musical antillano al que comercialmente se le denominó salsa y que representaba la evolución de la rítmica caribeña fusionada y alimentada de otras tendencias armónicas, como las provenientes del jazz y la música de Brasil.
En ese contexto, al trabajo de Johnny El Bravo se le comenzó a considerar como "la salsa de Puerto Rico", posicionándolo con fuerza en el mercado musical dentro y fuera de la Isla.
En 1967, el músico realizó su primera presentación en el club El Bronx Casino de Nueva York, recomendado por el locutor Manolín Martínez de la cadena Radio Voz, justo en el momento de efervescencia musical lograda por las bandas neoyorquinas de Eddie Palmieri, Ray Barreto, Willie Colón, Richie Ray y Larry Harlow.
Reconocía que estaba adentrándose a un ambiente artístico muy competitivo, mas nunca se amedrentó puesto que confiaba en la cadencia de su proyecto sonoro.
"Mi propuesta siempre fue hacer una música de pueblo. Lo rítmico lo derivé de la guaracha con una serie de cambios que después le fuimos haciendo a la orquesta en las armonías, pero siempre con una idea de poner a bailar a la gente. Nuestra proyección no era hacer una orquesta de grandes solistas, sino un buen grupo, como lo fue Cortijo y lo era El Gran Combo", manifiesta.
Apadrinado por Tito Rodríguez
Ese mismo año, Johnny El Bravo conoció al veterano cantante Tito Rodríguez en el venerado Club Caborrojeño. Por un instante, dialogaron de las expectativas y proyecciones de su grupo, encontrando en el intérprete de "Tiemblas" un buen aliado.
"Lo primero que me dijo era que estaba en el cascarón, y era cierto. Luego, cuando me preguntó cuál era mi mayor anhelo, le dije que ambicionaba tocar en los carnavales de Venezuela porque entendía que ésa podía ser una buena oportunidad para internacionalizarnos", recuerda.
Persuadido por las pretensiones del joven percusionista, Tito Rodríguez le prometió ayudarlo y le recomendó que, tan pronto visitara Venezuela, buscara al promotor Danilo Escalona, su compadre, para que le ayudara a impulsar su trabajo en ese país.
"Poco después se me dio la oportunidad de ir allá (Venezuela) a promocionar un disco que hice con la compañía Velvet ("Fabulous Latin Soul", 1968) y tan pronto llegué pregunté cómo podía encontrar al señor Danilo. Me dijeron que estaba transmitiendo unos juegos de béisbol en un lugar que se llamaba Guarena, que estaba como a tres horas de Caracas. Busqué un carro y viajé hasta allá y me le presenté en el parque. Le dije que venía de parte de Tito Rodríguez y que quería saber si nos podía ayudar a promover nuestro grupo porque, en algún momento, deseábamos presentarnos en Caracas y exponer el talento joven que traíamos de Puerto Rico. Me dijo: 'No te preocupes, muchacho, que yo te voy a montar en mis hombros y voy a hacer de ti un hombre grande en Venezuela'", recuerda con júbilo.
La promesa no se hizo esperar. De inmediato, Danilo Escalona se comunicó con las principales estaciones radiales de su país, presentó el trabajo del combo de Johnny El Bravo y en pocas semanas logró que su música se escuchara en ese país.
A partir de ese momento, el grupo, que entonces tuvo como cantante principal a Miguel Clemente y Junior Córdova, comenzó a calar con fuerza en ese mercado y despuntó en otros escenarios internacionales como Colombia y Panamá.
Con el sabor del Sonero del Pueblo
La primera presentación de la orquesta de Johnny El Bravo en los carnavales de Venezuela fue en febrero de 1970, en compañía del cantante Marvin Santiago y el percusionista Ángel "Cachete" Maldonado.
Marvin Santiago, que venía de la orquesta de Rafael Cortijo, entró al grupo en sustitución del vocalista Miguel Clemente y su estancia duró sólo unas semanas. Cachete Maldonado, por su parte, permaneció en la agrupación por espacio de seis meses y hasta grabó en el álbum "Las leyes del tránsito" (1970).
La década de 1970 fue gloriosa para el conjunto de Johnny El Bravo, al punto de ser galardonado con los premios "Agüeybaná de Oro" y "Cordero de Oro", ambos como orquesta del año.
En ese mismo periodo tuvo una fuerte exposición acompañando las presentaciones en Puerto Rico y Nueva York de Ismael Rivera, Rafael "Chivirico" Dávila y Cheo Feliciano, entre otros. Al mismo tiempo, lanzó su primer álbum de "Salsa navideña" (1971) para el sello Borinquen Records.
La saga de producciones continuó con "Construyendo un proyecto" (1972), "La salsa de Puerto Rico" (1973), "Back to Back" (1974) "Johnny El Bravo interpreta la música de Toñito López" (1974) y "De frente, en pie y en guardia" (1975).
Luego, en 1976 y 1977 aparecieron dos prodigiosas joyas grabadas para el sello International en compañía del cantante campesino Jesús Sánchez Erazo, "Chuito el de Bayamón", seguido de una producción junto a la vocalista Priscilla Flores (1977).
Lo nuevo de ‘el Bravo’. Luego de vivir su faceta como compositor y arreglista de su orquesta Johnny ‘el Bravo’ y su Combo y de trabajar como representante de artistas merengueros como Milly Quezada, Sergio Vargas y Wilfrido Vargas, este puertorriqueño regresa al mundo de la salsa con su nuevo sencillo, No la trates mal, un tema compuesto por él y que cuenta con la participación de Gilberto Santa Rosa y Lalo Rodríguez en los coros.
“A diario en la prensa y en las mismas calles se ven historias sobre el maltrato hacia la mujer, eso me causa conmoción todo el tiempo. Por eso me inspiré en este tema para dejar un mensaje positivo en los hombres de que no es imposible tanto maltrato, y que más bien la invitación es para darles cariño a esos seres maravillosos que tenemos al lado siempre”, concluyó el artista boricua.
Gracias a El Bravo Lopez por darnos todas estas experiencias y disfrutar de su legado musical
Gracias Maestro...Johnnyelbravo Lopez

jueves, 14 de enero de 2016

LA HISTORIA DE MASTERPIECE - OBRA MAESTRA

Tito Puente y Eddie Palmieri
Masterpiece / Obra maestra
Grabado en Nueva York en 2000

LA HISTORIA DE MASTERPIECE - OBRA MAESTRA

Tito Puente y Eddie Palmieri
Masterpiece / Obra maestra
Grabado en Nueva York en 2000

Una sesión de dos mitos del jazz latino y la salsa. Cinco Grammys para Palmieri y cinco para Puente. Candidata, más que probable, al sexto Grammy para cada uno de los autores. Y la muerte del "Rey del timbal" en pleno lanzamiento del CD, convierten a Obra maestra de Tito Puente y Eddie Palmieri en el disco más esperado en mucho tiempo.
El comentario en el folleto informativo del CD, del poeta Felipe Luciano, quien recitaba a los presos nuyorricans en los dos discos de Palmieri grabados en directo en la cárcel de Sing Sing, recuerda que entre los dos directores hay una generación de por medio, pero los dos nacieron y vivieron a dos cuadras de distancia entre si, Puente en la 112 y Palmieri en la 110, en pleno "Barrio” de Harlem.
Sin embargo, es con este disco donde, por primera vez, trabajan en un proyecto conjunto.
Palmieri se mete de lleno en el mambo acompañando a Tito. Y es que el disco está lleno de mambos, tiene pocos solos, en todo caso breves. Las piezas se sienten cortas, tal vez por la expectativa o por la espera de poderosas descargas. Pero los arreglos son inteligentes y complejos. ¡Qué bueno oír arreglos de Puente con Big Bands..! ¡y de Palmieri también!
Invitaron a tres cantantes representativos de la vanguardia, Jerry Medina, Herman Olivera y Frankie Morales, y, a tal vez el mejor sonero en vida, que hace el puente entre la salsa brava de ayer y de hoy, Oscar D'León.
Arranca la orquesta sonando como bandoneón con el tango La última copa, con arreglo orquestal al mejor estilo Palmieri, cuando llega el montuno se montan unos saxos en la onda de Puente, le siguen moñas palmerianas con trombón, que hacen sentir al pianista. Lo canta Herman Oliveras, un vocalista de la vanguardia de la salsa de hoy, quien también canta en Yambú pa' Inglaterra. Este sonero se siente cómodo con Palmieri. Más descarga, tremenda salsa.
Un medley mariachi, cantado por D'León, arreglado por Ray Santos jugando con la ranchera (incluido el Mariachi Real de México), sobre el cual el ex cantante de la Dimensión Latina se inspira y logra mantener la expectativa, a pesar del difícil compromiso. Como dato curioso, en esta pieza, Paquito D'Rivera, habitualmente alejado de participar como uno más de la orquesta por su fructífera carrera como solista, es el primer saxo alto de la Orquesta. "Me llamó Mario Rivera", dice Paquito D'Rivera. "Necesitaban un primer saxo alto. No habían querido hacerlo porque pensaban que cobraría mucho, pero, me gustó la idea de compartir con los músicos y que me pagaran lo que tenían presupuestado. Me tocó participar en la última grabación de Tito"
Otro mambo compuesto por Palmieri y Francisco Aguabella arreglado por Puente con Pete Conde Rodríguez soneando exitoso, determina otro abrazo entre los dos líderes. El percusionista Aguabella, ha tocado con los dos músicos y se siente cercano a ambos proyectos musicales, con lo que el tema luce muy coherente.
Picadillo el clásico de Puente, convertido, sirve además para que los dos protagonistas se diviertan solitos en el mejor momento del CD, Puente con su timbal, repitiendo la lentitud y los silencios del piano de Palmieri. ¡Ay mamá!
El beso del repertorio popular español, completa la revista musical internacional del CD, cuadrado para el Caribe. Aquí Palmieri sí se expande con las blancas y las negras.
En París Mambo, escrito en la mejor tradición de Palmieri, fuerte bravo y agresivo, Oscar D'León canta uno de los más sabrosos temas del disco. Y nacen las ganas de que hagan un álbum juntos.
Termina el CD marcado por los tambores bata, con el ceremonioso Milton Cardona y cuando llega el mambo, Jerry Medina hace con su voz lo que le da la gana. El piano y el timbal descargan como Dios manda, llegando a las alturas que ellos pusieron como límite.
Escuché el CD con tensión, porque siempre que se crea un expectativa tan grande por un disco del que se espera mucho, hay temor, porque ejemplos de fracasos o mediatintas hay muchos.
Sin hacer ninguna concesión, no puede esperarse novedad en este CD. No es un disco que marca un antes y un después; no revoluciona la música; ya ellos inventaron bastante. Lo que sí, y esto está logrado, los lenguajes de los dos líderes se estrechan las manos siendo la mayor virtud del álbum. Se trata de un feliz encuentro; el que todos siempre deseamos. En todo caso, el resultado se discute entre cervezas, en el bar y se puede comprobar en la pista de baile, porque hay material para ello, y del bueno. Un disco infaltable en la historia de estos músicos de grueso calibre.


Tito Puente y Eddie Palmieri
Masterpiece / Obra maestra
RMM, 2000. 84033
Grabado en Nueva York en 2000
Producido por Tito Puente y Eddie Palmieri

Tito Puente y Eddie Palmieri
Masterpiece / Obra maestra
RMM, 2000. 84033
Grabado en Nueva York en 2000
Producido por Tito Puente y Eddie Palmieri

Tito Puente: timbales, vibráfono
Eddie Palmieri: piano
David Piro Rodríguez: trompeta
Ray Vega Luján: trompeta
Mario Rivera: saxo
Phil Vieux: saxo
Mitch Yellin: saxo
Conrad Herwig: trombón
Reynaldo Jorge: trombón
Lewis Kahn: trombón
Paoli Mejías: congas, batá
Johnny Rodríguez: bongó
Javier Oquendo: bongó, batá
José Claussell: timbales
José Madera: timbales
Joe Santiago: bajo
Bernie Miñoso: bajo
Sonny Bravo: piano
Néstor Sánchez: coro
Kevin Ceballos: coro
Paquito D'Rivera: saxo
Iván Rentas: saxo
Enrique Fernández: saxo
Milton Cardona: batá, voz
Chris Washburn. trombón
Nelson González: tres
Hermán Olivera: voz, maracas, clave, coro
Oscar D'León: voz
Michael Stuart: voz
Pete Conde Rodríguez: voz
Frankie Morales: voz
El Mariachi Real de México

Temas. La última copa; Muddy's Club Blues in Weinheim; Mariachi Medley; Marchando bien; Picadillo Jam; El puente mundial; El beso; El bochinche; Bolero Medley; París Mambo; Yambú pa' Inglaterra; Itutu aché.

Arreglos de Eddie Palmieri, Ray Santos, José Madera y Tito Puente

miércoles, 13 de enero de 2016

ASI COMIENZA LA HISTORIA DE LA PACHANGA SE BAILA ASÍ:
El ritmo que se conoce por Pachanga fue creación del cubano, natural de Baracoa, Eduardo Dadvison, un connotado escritor radial y músico que a petición de sus colegas de la Orquesta Sublime, que necesitaban algo nuevo que causara gran impacto, les entregó su pieza "La Pachanga" sugiriendo que le hicieran un arreglo diferente agregando un clarinete, al que se encargó al maestro Richard Egües. Y realmente impactó a toda Cuba y al exterior.
Como nació justo con la huida de Batista en 1959, el nuevo gobierno se encargó de politizar el ritmo, y hasta el macabro comandante Che Guevara calificó que aquello era un "socialismo con pachanga". Pero en ese mismo año 1961 que Cuba pasó a ser el primer país socialista de América, el autor de la Pachanga aprovecha una actuación en el exterior y no regresa, y eso es un pecado en un país antidemocrático, por eso los comisarios culturales eliminaron de los medios de comunicación, de todas las victrolas y tiendas, que ya estaban en su poder, cada disco que cantara pachanga.
ASI COMIENZA LA HISTORIA DE LA PACHANGA SE BAILA ASÍ:
"Todos íbamos a Cuba a buscar los ritmos musicales para encontrar nuestros sonidos. Allá está la mata; Cuba es la raíz de todos esos ritmos que se extendieron por el Caribe y llegaron a Suramérica. Y claro, también yo viajé a Cuba, en 1956, y encontré La Sonora Matancera y la Orquesta Aragón y regresé encantado con esos sonidos. Por eso, mi música es fácil de identificar: una combinación de ambas: dos trompetas, como La Sonora; dos flautas y voces corales, como Aragón". Habla JOE QUIJANO,
La pachanga es una mezcla de son montuno y merengue. El uso del término para referirse a este género musical comenzó en Cuba en 1959.
La pachanga llegó a Nueva York, a través de las orquestas de charangas como la Orquesta Aragón. Una de las primeras orquestas que interpretaron La pachanga en Nueva York fue la charanga de «José Fajardo y sus Estrellas» (1919-2001). A principios de 1960, en Nueva York y la Costa Este de Estados Unidos, la pachanga superó en popularidad al chachachá.
Durante el verano de 1961, Joe Quijano en su segundo año como líder de orquesta, estaba en el sótano de la casa de Charlie Palmieri en el Bronx componiendo nuevas canciones. Quijano colocó las palabras a lo que a continuación, Palmieri crearía las melodías. Palmieri, sentado al piano, escuchó a Quijano cantar:
Hay una discusión en el barrio de como se baila la pachanga
hay una confusión en el barrio se creen que charanga es pachanga.
Una charanga es la orquesta que está de moda
Y una Pachanga es el baile que se baila ahora
ahora no hay discusión en el barrio se sabe lo que es una charanga
ahora no hay confusión en el barrio se baila lo que es una pachanga.
Quijano consiguió un trabajo con la Tico Records, el sello en el cual grababan Tito Rodríguez, Machito, Pete Terrace y Noro Morales bajo contrato.
"Ralph Seijo, el hombre de la Tico's A&R (encargado de los artistas y su repertorio) me grabó. . .mi sonido no le entusiasmó y la grabación nunca fue comercializada. . .y luego en 1959, la United Artists lanzó el álbum de Charlie que dio inició a la era de la Charanga-Pachanga. . .me fui a trabajar para 'Good One Stop,' un mayorista de tiendas de servicios y distribuidor de maquinas toca discos. . .yo convencí a los dueños para financiar las grabaciones de Rumba en Navidad y Descarga Charanga los cuales fueron grabados bajo el sello AQA. . .entonces las cosas comenzaron a cambiar para mí. . .le debo a Charlie Palmieri mi éxito como artista de música latina. . .sus arreglos musicales solidificaron mis grabaciones. . . me suministraba letras de canciones como “Panchanga N Changa”, algunas cosas sencillas. . .ninguna de las letras de las canciones contaba una historia. . .no eran más que coros. Recuerdo el día que Charlie y yo estábamos discutiendo la diferencia entre la pachanga y la charanga. . .el álbum de Tito Rodríguez Para Bailar La Charanga. . .es por esto que nosotros compusimos La Pachanga se Baila Así y terminamos con la confusión”.
Desde aquel día de verano en 1961, Quijano ha grabado 37 álbumes, ha utilizando arreglistas de prestigio de la música latina, tales como Charlie Palmieri, Héctor Rivera, Bobby Valentín (famoso con Fania), Johnny Conquet, Paquito Pastor, Luis "Perico" Ortiz, Charlie Fox y René Hernández. Por el momento, hay 7 CDs de Quijano en el mercado y cada uno contiene al menos 20 temas. Son un refrescante recordatorio de La Sonora Matancera y los coros de la Orquesta Aragón. La Orquesta de Joe Quijano, el Conjunto Cachana, fue el responsable de uno de los sonidos populares de los años sesenta.

Aunque soñaba convertirse en pianista, Joe Quijano hizo su entrada al mundo del espectáculo como cantante de la Orquesta de Orlando Marín. Desde los seis hasta los 12 años de edad, Quijano recibió clases de piano con las reconocidas profesoras María Luisa Lecompte y Eduviges Bocanegra. Eran los tiempos en que ansiaba ser estrella del teclado. Como gustaban tantos sus interpretaciones, a Orlando Marín le contrataron para grabar, y fue bajo el sello de los Discos Fiesta que Quijano debutó realizando su primer “larga duración” y la guaracha que más éxito logró en su voz fue la titulada “El Guayabero” y en su sello cesta “El Dulcerito”. Ya reconocido por otras agrupaciones musicales, pasó a cantar y a tocar bongos con gran parte de las orquestas que estaban en apogeo
"Comencé con los palitos a los cinco años y ahora, que tengo 80, sigo con los mismos palitos, bueno ya los dejamos, ya esta bueno de tanta pachanga". Quien habla es Joe Quijano. Y los palitos a los que alude son la clave, el instrumento con el cual marca el ritmo de la música antillana. Es uno de los precursores de la salsa.
Recientemente cumplió 80 años ¿hasta cuándo piensa seguir en la música?
El 27 septiembre cumplí 80 años y he tomado la decisión de retirarme de la música. Esto quizás no lo he hecho oficial, son ustedes en Barranquilla los primeros en saberlo y lo hago por dos razones, una por la edad, ya está bueno de tanta salsa, de tanto mambo, cha cha chá y pachanga. La música te mantiene vivo, es una de sus cualidades y aún me siento dinámico para otras actividades, pero no para seguir en tarima, porque tengo una esclerosis múltiple y eso debilita mucho mi cuerpo. En Medellín me pusieron una malla para contrarrestar sus efectos, pero me he complicado y por eso me retiro. Siento que es el momento de ponerle fin a mi carrera, para poder tener así calidad de vida en mi vejez, así lo decidimos en familia y esperamos lograr ser felices por mucho tiempo y disfrutar de mis frutos.
¿Le fue fácil tomar esta decisión?
Sí, por una sencilla razón, mira por ejemplo al maestro Rogelio Martínez, el director de la Sonora Matancera, también estuvo hasta los 80 años vigente, porque es que los 80 pa’ arriba, más es lo que se pasa uno visitando al médico que estando en la calle… (risas). De verás que hago el alto en mi carrera y le doy la oportunidad a los que vienen. Es apenas obvio que voy a extrañar cantarle a mi público, pero todos entenderán que mi decisión tiene mucha lógica.

Le abrimos el espacio para que se despida de sus seguidores en Barranquilla
Les mando un abrazo bien gigante a todos los barranquilleros que hicieron de mí ese gran artista. Les digo abiertamente que Barranquilla es la ciudad donde me sentí como triunfador y de la que tendré siempre los mejores recuerdos, gracias a mi representante Werner Barros y a Andy Pérez por su apoyo.

Ok hasta aquí los dejamos esperando les guste esta semblanza del maestro Joe Quijano
Agradeciendo a.
http://www.herencialatina.com/Joe_Quijano_Historia/Joe_Quijano_Max_Salazar.htm
http://caribaniamagazine.webcindario.com/APRIL7/h_ap/pachanga.htm
http://old.latinastereo.com/html/genteLatina/salseroMes/joeQuijano/cronologia.shtm
http://www.elheraldo.co/tendencias/me-despedi-de-la-musica-en-la-mejor-plaza-salsera-del-mundo-
LA HISTORIA DEL TROMPETA MARAVILLOSO
"Quiero ser recordado como el trompetista que tocó más tiempo y el que más gozó también",

ESTA ES MI HISTORIA:

Alfredo "Chocolate" Armenteros
Alfredo "Chocolate" Armenteros (Santa Clara, 1928-New York, Estados Unidos 6 de Enero 2016) fue 
un trompetista cubano de jazz y música cubana.

La potencia musical del legendario trompetista cubano Alfredo ‘Chocolate’ Armenteros se apagó en
Nueva York, donde falleció este martes en horas de la mañana.

El músico es recordado como uno de los pioneros del guaguancó, compartió escena con estrellas
como Beny Moré y Arsenio Rodríguez, y su nombre es destacado como uno de los precursores y
sobrevivientes de la época dorada del jazz latino.

Empezó tocando en una banda dirigida por René Alvarez llamada Conjunto Los Astros, y pronto
después con Arsenio Rodríguez. El apodo "Chocolate" se originó cuando alguien le confundió con el
boxeador Kid Chocolate. Fue miembro del famoso conjunto cubano Sonora Matancera de 1977 hasta
1980.1 2 Ha tocado con algunos de los más renombrados músicos de la música tropical, incluyendo
José Fajardo, el puertorriqueño César Concepción (1909 – 1974), Charlie Palmieri y Machito.

Alfredo Chocolate Armenteros
Trompetista y director de orquesta. Nació en Santa Clara, provincia de Las Villas, Cuba, el
sábado 4 de abril de 1928. Trabajó en 1949 en La Habana, cuando engalanó con sus primeros
compases con el mejor de todos los septetos cubanos, el Habanero. En 1950 tuvo la fortuna de
pertenecer al Conjunto de Arsenio Rodríguez, El Ciego Maravilloso. Grabó con ellos varias
páginas, entre ellas: Deuda, Tengo que olvidarte, Soy tu destino, Vuelvo a la vida, La vida es un
sueño, Kila, Quique y Chocolate. En el primer semestre de 1953, ante una enfermedad de Calixto
Leicea, primera trompeta de la Sonora Matancera, le realiza la suplencia.



Luego,, cuando Benny Moré, su primo hermano, funda su Banda Gigante el 3 de agosto de 1953 en los
estudios de la CMQ, Chocolate estuvo en aquel entarimado.

Armenteros desde La Habana viaja con la Orquesta de Fajardo y sus Estrellas a Nueva York, para
amenizar un baile privado en el magno Hotel Waldorf Astoria, contratado por la campaña del joven
senador americano, Johnn F. Kennedy, quien estaba en campaña presidencial. Desde entonces sienta
reales en La Capital del Mundo. Para 1963 es contratado por la Orquesta de Machito y sus
Afrocubanos.
con el advenimiento del movimiento salsero, trabaja con la banda del virtuoso Eddie Palmieri.
En 1975 hace parte de la producción llamada Estrellas Tico Alegre, con sus colegas, Javier
Vásquez, La Lupe, Tito Puente, Vicentico Valdés, Vitín Avilés, Sexteto de Joe Cuba, Ismael Rivera
y sus Cachimbos, Yayo El Indio, Héctor Rivera, Cachao, y otros. De 1977 hasta 1980 integra la
famosa Sonora Matancera, y con ella actuó en Medellín en 1978, cuando como cantantes estaban Yayo
El Indio y Jorge Maldonado. Después fundó su propio grupo para pertenecer al sello SAR, con el
que realiza giras por todo el mundo y grabaciones: Chocolate dice (1982), Chocolate en Sexteto
(1983), Estrellas de Chocolate (1987). Con su propia Agrupación estuvo en 1983 en la Feria de la
Caña de Cali, y alternó con la Charanga América, Ismael Miranda, El Gran Combo de Puerto Rico y
la Billo´s Caracas Boys. Actualmente con su elenco es animador del mundo musical latino de La
Ciudad de los Rascacielos. Sus duelos musicales con el gran trompetista panameño Víctor Paz,
fueron memorables. Su versión instrumental de El manisero, es famosa y plausible. Como compendio
de su carrera musical, digamos que es reputado como uno de los máximos trompetistas que ha dado
Cuba.

Es considerado como el Louis Armstrong latino y popularmente conocido como Chocolate, luego de
que una muchacha lo confundiera con 'Kid Chocolate'. "La música es tan extensa que todos los días
se aprende algo", una de las frases de Armenteros, el afrocubano que dejó un imborrable legado
musical.

Paz a tus restos... grandisimo