miércoles, 13 de enero de 2016

LA HISTORIA DE LA RUTA MUSICAL DE LOS ESCLAVOS EN LATINOAMERICA

¿Cómo es posible que las personas esclavizadas aún quisieran cantar y bailar? La respuesta es muy sencilla: el canto y el baile al ritmo de la música abrían un espacio para la expresión y la libertad.
Escuchemos los ritmos y las canciones que nos traen a la memoria aquella historia forjada en el sufrimiento, cuando la música llegó a ser un medio de supervivencia y, por fortuna para todos nosotros, el único remanso de paz, consuelo y esperanza.

LA INFLUENCIA MUSICAL AFRICANA EN AMERICA

La población de ancestro africano, descendiente de los esclavos traídos por los comerciantes ingleses, franceses, Holandeses, portugueses y españoles durante la colonia, se concentra principalmente en el Caribe y Brasil, pero es también importante en México, Centroamérica, Venezuela, las Guayanas, Colombia, Ecuador, Perú y Uruguay. Los esclavos trabajaban fundamentalmente en las minas o en las plantaciones de azúcar y algodón, y como empleados domésticos en todas las grandes casas coloniales. Su presencia tiene hasta hoy un papel central en las formaciones culturales de América Latina. En relación más o menos directa con las prácticas religiosas, la música y la danza son expresiones fundamentales que permitieron que los esclavos mantuvieran su amor por la vida. Los tambores, los ritmos y las danzas que hoy asociamos con la música caribeña, comenzaron a usarse dentro de los rituales religiosos que muchos esclavos conservaron. Todavía hoy existen manifestaciones importantísimas del espíritu y la fuerza de las poblaciones de ancestro africano en toda la América Latina a través de la producción musical y coreográfica. Como en la religión, los ritmos e instrumentos africanos se mezclaron con los indígenas e hispánicos para formar manifestaciones musicales sincréticas. La bomba puertorriqueña, el merengue dominicano, el son cubano, la cumbia colombiana, el festejo peruano y la samba brasileña, son algunos de los ritmos musicales que incorporan elementos africanos tanto en sus melodías como en la manera de bailarlos. Además, la letra de las canciones con frecuencia recoge las experiencias de opresión, marginación y celebración de las poblaciones de ancestro africano. El fenómeno musical es particularmente significativo, porque es el único caso en que una manifestación cultural de ancestro africano se convierte en símbolo nacional. Para países como Brasil, Colombia, Costa Rica, El Salvador, la República Dominicana, Cuba y Puerto Rico, los ritmos musicales afro caribeños constituyen una parte fundamental de la identidad nacional, y un elemento imprescindible de las prácticas cotidianas: montar en bus, ir a una fiesta, cocinar y limpiar la casa, son actividades a menudo asociadas con la música afro caribeña. Esta también ha dado visibilidad internacional a América Latina. La "salsa", por ejemplo, combinación de diversos ritmos caribeños y del jazz norteamericano, todos con marcada influencia africana, es famosísima en Estados Unidos, Europa y Japón.

Música afroamericana

Un hombre afroamericano da una lección de piano a una joven mujer, entre 1899 o 1900, en Georgia, EE.UU..
La música afroamericana (también llamada música negra) es un término dado a una serie de músicas y géneros musicales, como son el blues, el ragtime, el jazz, el gospel, el soul o el hip hop, que provienen de o están influenciados por la cultura de la comunidad afroamericana.

Esta comunidad desde hace siglos ha constituido una minoría étnica de la población estadounidense. Algunos de sus antepasados fueron traídos originalmente a Norteamérica a la fuerza para trabajar como pueblos esclavos, trayendo con ellos canciones típicamente polirítmicas de grupos étnicos tanto de África occidental como del África subsahariana. En los Estados Unidos, como se fusionaron las culturas, múltiples tradiciones culturales africanas fueron fusionándose progresivamente con otras músicas tradicionales europeas, como la polka o el vals. Más tarde se dieron periodos de considerable innovación y cambio. Los géneros afroamericanos han sido muy influyentes a través de distintas clases socio-económicas y raciales internacionalmente, disfrutando de popularidad a nivel global. La música afroamericana y todos los aspectos de la cultura afroamericana son celebrados durante el Mes de la Historia del Negro en febrero de cada año en los Estados Unidos.

La influencia de los afroamericanos en la música estadounidense comenzó en el siglo XIX con la llegada del Black Minstrel que fue una forma de entretenimiento que consistía en sketches cómicos, varios actos, danza y música, realizados por personas de raza blanca pintados de negro, quienes satirizaban a las personas de raza negra como ignorantes, perezosos, graciosos, alegres, y musicales. los afroamericanos comenzaron a incorporar una gran variedad de temas espirituales cristianos.

Durante el período de la Guerra Civil Americana (1861 -1865), la expansión de la música afroamericana continuó. Los Fisk Jubilee Singers, un grupo de cantantes afroamericanos, realizaron su primera gira en 1871. Artistas como Morris Hill y Jack Delaney ayudaron a revolucionar la música africana de la posguerra en el este de los Estados Unidos. El primer grupo musical de comedia de negros, Hyers Sisters Comics Opera Co. fue organizado en 1876.

A finales del siglo, la música afroamericana formaba parte integral de la música estdounidense. Músicos de Ragtime (género previo al jazz) como Scott Joplin ganaron popularidad y algunos se asociaron a movimientos artísticos como Harlem Renaissance (Renacimiento de Harlem) que fue el reavivamiento del arte en los Estados Unidos, liderado por la comunidad de afroamericanos de Harlem, Nueva York, donde se destacaban el jazz, la literatura y la pintura, y activistas de los derechos civiles.

RAICES AFRICANAS

La música africana ha sido llevada por sus músicos a todos los lugares del mundo, especialmente a Europa y América, surgiendo de estos contactos, estilos tan relevantes para la música actual como el blues, el jazz, el reggae, el country, la música cubana y latina en general.

Si la música occidental comenzó a colonizar África durante la primera mitad del siglo XIX, será sobre todo en la segunda mitad del s. XX, en la época postcolonial, cuando surja la conciencia de identidad africana, valorando en condiciones de igualdad las tradiciones africanas y las llegadas de fuera, consiguiendo un verdadero interculturalismo del que surge el amplio panorama musical actual, de gran riqueza, tanto tradicional en las manifestaciones culturales menos occidentalizadas, como en las surgidas de la fusión y el intercambio, siendo éstas últimas muy populares en occidente.

LA MUSICA LATINOAMERICANA


La música latinoamericana es un aspecto muy importante de la cultura hispana. Existen muchas variedades de música en Latinoamérica. El estilo de música depende de la región, por ejemplo; en el Caribe, la influencia Africana es muy evidente en la música, y en Sudamérica y México, la influencia indígena es claramente visto.

También los ritmos y letras españolas son muy evidentes en todo tipo de música latinoamericana. Los ritmos y danzas de cada país son un elemento único de cada cultura que sirve para identificar la cultura por completo.

En regiones como el Caribe, la influencia Africana refleja un aspecto muy importante, la mayoría de la música caribeña tiene sus raíces en el continente Africano. Cuando los esclavos fueron importados por los españoles, trajeron su música y religión; estos dos elementos culturales son características muy importantes de la música caribeña.

En países como Puerto Rico y Cuba, la salsa es un estilo musical muy popular, ambos países tienen una cultura parecida y la música es algo que tienen en común aunque la salsa tiene sus orígenes en la ciudad de Nueva York, mas deriva de ritmos cubanos y puertorriqueños, este tipo de sonido se ha difundido en estas islas.

Otros ejemplos son el Son Montuno de Cuba, y la Bomba y Plena de Puerto Rico,en la República Dominicana, los ritmos más populares son el merengue y la bachata, estos tipos de música tienen una gran influencia haitiana.

La percusión africana, como las congas, bongos, y tambora, son instrumentos importantes para la producción de esta música.

HISTORIA DEL DANZON Y MUSICA CUBANA

MUSICA POPULAR CUBANA

Las raíces de la música cubana tienen su origen en Europa y África. Las dos corrientes más influyentes de la Música Popular Cubana pueden ser clasificadas de manera general en: Son y Danzón. La música Afro-Cubana más común en Cuba incluye el Yoruba (la Yoruba) o Santaria, la Abakua y el Palo.

Orígenes del Danzón:
La Orquesta La Moderna Tradición se especializa en el Danzón y sus derivaciones, cuya historia es por demás muy interesante:

A finales de 1700, después de la sangrienta revolución Haitiana, muchos haitianos y colonos franceses huyeron a Cuba y con ellos llegó la Contradanza, su música bailable popular de origen europeo. En el transcurso de muchas cálidas noches cubanas, la Contradanza se convirtió en Danza, a partir de la cual se originó el Danzón. Desde finales del siglo diecinueve el Danzón ha evolucionado y cambiado en muchos aspectos; sin embargo gran parte de la estructura original permanece, siendo esta continuidad lo que hace que el danzón siga siendo definido como una forma artística vital realmente excepcional.


La ruta musical de los esclavos en Latinoamérica
A pesar de que durante cerca de cuatro siglos, desde 1492 hasta 1888 (año en el que se abolió la esclavitud en Brasil), los países europeos deportaron más de 25 millones de africanos hacia la esclavitud, el público general no tiene lo suficientemente presente este período —uno de los más dolorosos y reprochables de la historia de la humanidad—. Aquellos hombres, mujeres y niños que fueron sacados brutalmente de sus pueblos en el continente africano y en Madagascar hacia las colonias europeas sólo llevaron consigo su cultura de origen: sus creencias religiosas, su medicina tradicional, sus costumbres culinarias y las canciones y bailes que se preservaron en los nuevos destinos llamados asentamientos o plantaciones. Intentaremos evocar algunos de esos momentos nefastos a través de las emociones y la energía vital de la música.

Pero ¿cómo es posible que las personas esclavizadas aún quisieran cantar y bailar? La respuesta es muy sencilla: el canto y el baile al ritmo de la música abrían un espacio para la expresión y la libertad. Eran una manera de manifestar sus dichas e infortunios, su sufrimiento y esperanza. Para todas estas gentes con orígenes e idiomas diametralmente opuestos, el canto y el baile proporcionaban un universo compartido y una forma de resistirse a la negación de su humanidad.

En este concierto, la música viva, heredera de las antiguas tradiciones de los descendientes de esos esclavos que dejaron huellas profundas en la memoria de los pueblos afectados, desde las costas de África occidental, hasta Brasil, México y las islas del Caribe, entablará un diálogo con formas musicales hispánicas y europeas inspiradas en los cantos y bailes de los esclavos, indígenas y pueblos de todo tipo de mezcla racial. La herencia africana y americana se combina así con elementos importados y tomados de la época renacentista y barroca de Europa.

Gracias a la sorprendente fuerza vital y la profunda emotividad de su música, logramos evocar la historia de la segunda etapa del “comercio triangular” y el tráfico de esclavos que aún perdura en la memoria de los descendientes de las víctimas en Brasil (jongos, caboclinhos paraibanos, ciranda, maracatu y samba), Malí (cantos de griot), Colombia, México y Bolivia (tradicionales cantos y bailes africanos). El testimonio de la colaboración más o menos forzada de los esclavos en la liturgia de las iglesias del Nuevo Mundo se ve representado en villancicos de negros, villancicos de indios y negrillas, canciones cristianas compuestas por Mateo Flecha el Viejo (La negrina), Juan Gutiérrez de Padilla (manuscritos de Puebla), Juan de Araújo, Roque Jacinto de Chavarría y fray Filipe da Madre de Deus, entre otros, que surgen de una cultura de conquista y evangelización forzosa.

En este programa, nuestro objetivo es mantener viva la memoria de esta tragedia humana y rendir homenaje a las víctimas de la terrible trata de millones de hombres, mujeres y niños africanos que fueron deportados sistemáticamente durante siglos. No debemos olvidar que el “comercio triangular” que unió a Europa, África y el Nuevo Mundo y que apuntaló el crecimiento económico de las principales naciones de Europa y sus colonias en América no se abolió hasta finales del siglo XIX. Posiblemente las potencias de hoy —que tanto se beneficiaron del trabajo gratuito de los esclavos en tiempos coloniales— deberían reflexionar acerca de su responsabilidad en la difícil situación actual de los pueblos africanos y proponer soluciones más eficientes y humanas ante los problemas de inmigración clandestina hacia el sur de Europa.

Escuchemos los ritmos y las canciones que nos traen a la memoria aquella historia forjada en el sufrimiento, cuando la música llegó a ser un medio de supervivencia y, por fortuna para todos nosotros, el único remanso de paz, consuelo y esperanza.

Gracias a Jordi Savall por su gran parte de este escrito.
Hasta pronto amigos y disfrutenlo con Salsa Y sabor...
BARRANQUILLA EN LA 

HISTORIA DE LA CULTURA CUBANA:


¡Cuando la bella y alegre música cubana era la que predominaba en los bailes!
Lo primero que uno ve asomar por entre el resto de bailadores es una pierna estirada hacia el frente, que vibra como un martillo neumático de esos que se usan para 
reventar concreto. Después, hace su aparición el resto del cuerpo, dando brincos cortos pero rapidísimos, espasmódicos, al ritmo de la descarga que esté sonando. 

Como deci nuestro Chelo de Castro:
No se crea que somos pocos los septuagenarios que recordamos con un cierto dejo de nostalgia lo que eran los bailes en los años 30 y 40 de este siglo al que le falta 
muy poco para estirar la pata. Y a fuerza de ser sindicados de pertenecer a la escuela que sostiene que “todo tiempo pasado fue mejor”, tenemos que decir que en materia 
de música bailable —música cadenciosa, queremos decir, no música “solladita” como trompo sin estrías— los mozalbetes de ayer y vejetes de hoy teníamos una sideral 
ventaja sobre los “colegas” del momento.

Nada más que para empezar digamos que entonces se bailaba con dos orquestas cubanas de prime-rísima fila: Habana Riverside y Casino de la Playa. Como quien dice, “el 
non plus ultra” de la música cubana que, fuera de toda discusión, era lo mejor de lo mejor de toda la cuenca del Caribe.

Había una orquesta dominicana, del hombre Bi-llos (antes de radicarse en Caracas), pero no calzaba los puntos de esas dos grandiosas orquestas cubanas, sin contar con 
que también estaba en aquella época dorada y también «imada la “Lecuona Cubans Boys”. Y si usted no era partidario de menear el esqueleto al ritmo desenfrenado, sino al 
compás de un ritmo alegre pero moderado, ¡ah, para eso estaban nuestros queridos e incomparables porros!

La ciudad de Barranquilla con su puerto como espacio poli-funcional “era abierta a la posibilidad de asimilaciones y adaptaciones. Por eso, y muchas razones más, la 
cultura portuaria era por antonomasia iconoclasta, mundana e innovadora, si se le compara con el ideal católico de sociedad”. Llevando ello, a catalogar y permitirle a 
la urbe ser considerada “la puerta de oro de Colombia”

Hablemos del jardin Aquila - fue diseñado por el arquitecto Manuel Carrerá en el 1936 al estilo de los espacios de entretenimiento de La Habana (Cuba), especialmente 
Los Jardines de La Tropical. Los estudios fueron elaborados por la firma Cornelissen y Salcedo; y los diseños incluían un edificio elegante de estilo modernista, donde 
se contemplaba una hermosa cascada acompañada de fuentes luminosas y una extensa terraza tropical en el interior de su jardín.

El propósito de esta edificación era que “Barranquilla tuviera un lugar para el fortalecimiento de la cultura, hacer bailes de carnaval, actividades nocturnas. Era un 
centro de entretenimiento y de baile”.

El día de la inauguración del Jardín Águila se hizo presente la orquesta cubana Casino La Playa, dirigida por el cantante Miguelito Valdez. En el lugar de distracción 
y cultura estuvieron presentes artistas como Carlos Pous, Zoraida Marrero, Mirta Silva y Daniel Santos Betancur. Con esta construcción se dio el despertar de la vida 
nocturna de Barranquilla.

El Jardín Águila siguió existiendo, ya habiendo pasado su época dorada y su importancia, tomándolo en arrendamiento Emisoras Unidas. Fue hasta el año 1972 cuando se 
demolió y para retomar el concepto de un espacio social y de encuentro, se construyo ‘La Checa’. Hasta la década de los 80’

Hablemos un poco de como entra la musica antillana a nuestro caribe para luego derramarse por todo el territorio colombiano.

La historia oficial de la musica Antillana en Colombia dice que entró por el Pacífico y que más
tarde Cali se convirtió en la capital mundial de la salsa. Otras tesis sostienen que la
salsa ‘criolla’ surgió en Medellín con la orquesta de Fruko y sus Tesos y, en tiempos
recientes, hasta Bogotá ha reclamado ser la nueva capital, reivindicando el hecho
de que la principal orquesta caleña, el Grupo Niche, se haya creado en esta
altiplanicie. El Caribe Colombiano aparece en estas historias como marginal o
inexistente. Estas proclamas no serían importantes si no borraran procesos y personajes fundamentales en lo
que puede ser la historia de la contribución de Colombia a la música afroantillana y viceversa.

Es cierto que Cali se convirtió en el principal escenario de la salsa – no sólo en Colombia sino a nivel mundial
tras la presentación de Richie Ray y Bobby Cruz en la Caseta Panamericana en diciembre de 1968 (ese mismo
año estuvieron en los Carnavales de Barranquilla en el mes de febrero), pero es innegable que en ciudades
como Cartagena y Barranquilla y el Litoral Caribe – desde la Península de la Guajira hasta las sabanas del
Gran Bolívar, constituida por los departamentos de Córdoba y Sucre – por su pertenencia a la cultura del Gran
Caribe, están las principales claves de estos aportes.
La música afroantillana – la insular y la continental – es resultado de un proceso en el que el colonialismo, la
esclavitud, las migraciones, las luchas y el imperialismo han tenido incidencias. Por ello no podemos hacer
juego a la pregunta falaz de por dónde entró la salsa a Colombia. Tal vez sea una pregunta válida en Bogotá,
Cali o Medellín, pero no en el Caribe Colombiano, porque nosotros hacemos parte de ese proceso cultural de
configuración de los ritmos afroantillanos.

Es cierto que no fuimos el centro radiofónico y discográfico que fue la Cuba de antes de la Revolución, que no
fuimos una migración fundamental como la boricua de mediados de Siglo XX a New York y que incluso en los
70 y 80 no tuvimos una figura a la altura comercial de Rubén Blades de Panamá y Óscar D´León en Venezuela,
pero es hora de dejar atrás los eslogan y descubrir nuestra tradición.
Por ello debemos afirmar que, por ejemplo, ninguna ciudad en Colombia tiene las credenciales de Cartagena –
a pesar de que ha sido borrada por coleccionistas y cultores de la historia musical antillana en el Caribe
Colombiano– como centro cultural de esta tradición, recordemos que en este terruño nacieron Gladys Julio,
Roberto de la Barrera, Michi Sarmiento, Joe Madrid, Johny Moré, Víctor del Real, Juan Carlos Coronel,
Joseito Martínez, Hugo Alandete, Sofronín Martínez y Joe Arroyo, entre otros. Incluso, Discos Fuentes, fue
fundada en Cartagena en el año 1934 y posteriormente se trasladaría a Medellín.

Entonces debemos reconocer que las primeras huellas de la música afroantillana en Colombia se encuentran en 
los años 20 con el surgimiento de la Jazz Band Lorduy de Cartagena y la
Jazz Band Sosa de Barranquilla (Ver el libro ‘Jazz en Colombia: Desde los
alegres años 20 hasta nuestros días’ del investigador Enrique Muñoz). Y que
fue el porro, un ritmo surgido en las sabanas del Gran Bolívar, el sustrato fundamental del desarrollo de la
música afroantillana en el Caribe Colombiano. En estas bandas encontramos las primeras jam sessions del Sur
del Caribe. La gran explosión musical del porro, la encontramos a mediados de siglo en los nombres de Lucho
Bermúdez, Pacho Galán, Clímaco Sarmiento y Rufo Garrido, entre otros.

Y un punto cumbre fue el surgimiento en 1962 de los Corraleros de Majagual, una especie de ‘all stars’ del Caribe Colombiano, cuyo ritmo principal fue el porro pero que 
incursionó en el movimiento de la salsa con una de las más violentas descargas que se han producido en el continente: ‘Mondongo’ en el álbum Esto sí es salsa. De esta 
agrupación hicieron parte varios artistas que después harían sus propias orquestas en las que combinaban los ritmos tradicionales de la región con los ritmos 
provenientes de las Antillas: Lucho Pérez Argaín con la Sonora Dinamita, Julio Ernesto Estrada con Fruko y sus Tesos , Michi Sarmiento con su Combo Bravo y Chico 
Cervantes con su Orquesta.

Los Corraleros de Majagual, la universidad musical del Caribe Colombiano, fue creado por iniciativa de Calixto Ochoa y Alfredo Gutiérrez en 1961. Sus principales 
músicos fueron Manuel Cervantes (trompeta), Rosendo Martínez (bombardino), Carmelo Barraza y Fidel Ortiz (caja), John Mario Londoño (bajo), Enrique Bonfante 
(tumbadora), Chico Cervantes (platillos), José ‘Chelo’ Cáceres (trombón), Rafico Restrepo (güiro), Julián Díaz (saxo) y Humberto Pabón y Julio Ernesto Estrada 
(timbales). Los acordeoneros Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, César Castro y Lisandro Meza también fueron cantantes de la agrupación. Las voces de los Corraleros fueon 
Eliseo Herrera, César Castro, Lucho Pérez Argaín, Julio Erazo, Nacho Paredes y Tony Zúñiga.

En 1965, el pianista cartagenero Roberto de la Barrera comienza a grabar los primeros golpes salseros con la Orquesta Eco y la voz de Tony Zúñiga, que dejaron un puñado 
de canciones como ‘El baile de los cocacolos’, ‘Regresaste’, ‘Vamos a guarachar’ y ‘Se formó’. Después, muchos artistas incursionarían en el ambiente antillano y la 
lista es larga: Diablos de Valledupar, Combo los Galleros de Sofronín Martínez, la Orquesta la Protesta (dirigida por Cástulo y Leandro Boiga con las voces de Michie 
Boogaloo, Johnny Arzuza y el legendario Joe Arroyo), el Afrocombo de Pete Vicentini (con la voz de Jacky Carazo), Clodomiro Montes (con la voz de Hugo Alandete), los 
Caporales del Magdalena (con Alfredo Gutiérrez), Víctor Meléndez y el Grupo Bayamón, Rafael Benítez y su Charanga (con la voz de Hugo Alandete), Juan Piña y la Orquesta 
la Revelación (con dirección del maestro Carlos Piña) y el gran Francisco Zumaqué.

También hace parte de ese mapa desconocido un compositor como Pablito Flórez de Ciénaga de Oro Córdoba y la tradición de soneros que encontramos en el Palenque de San 
Basilio con Son San, Son Palenque y el Sexteto Tabalá, entre otros. Y debemos sumar los nombres de los músicos del Caribe Colombiano que han jugado en las grandes ligas 
de la música antillana como Nelson Pinedo y Gladys Julio, cantantes de la Sonora Matancera, el saxofonista sincelejano Justo Almario, el trombonista cartagenero Óscar 
Urueta y Joe Madrid, quien fuera el pianista de Mongo Santamaría y Ángel Canales.

En los años 80, se destacaron el Nene y sus Traviesos con la voz de Juan Carlos Coronel, quien haría una página inolvidable como ‘El ventanal’ de la autoría del Joe 
Arroyo; el Grupo Raíces de Barranquilla con un tremendo tema que se llama ‘Guaguancó pa las calles’; Hugo Alandete y su Grupo Melao; y los Titanes de Barranquilla 
quienes bajo la dirección de Alberto Barros y la voz de Saulo Sánchez grabarían el álbum Levanta el cuero en 1982 con el éxito ‘La palomita’.

Todos estos nombres se han perdido entre tantas capitales de la salsa, pero su música está allí como un testimonio incuestionable de la memoria de los barrios y los 
pueblos del Caribe Colombiano.

Así pues les dejo este gran dato a todos que nos han legado nuestros abuelos...

gracias a Frank Patiño

Que los disfruten amigos

domingo, 20 de diciembre de 2015

¿El talento se hereda o se adquiere?

Con mucha frecuencia solemos oír  exclamaciones como “es de otro planeta, ha nacido para, tiene

un don especial, está tocado por la mano de Dios” para referirnos a las extraordinarias

cualidades que tienen personajes como Rafa Nadal, Steve Jobs, Luciano Pavarotti…o PAPO LUCAS

Durante muchos años y hasta hace poco tiempo, existía un determinismo muy extendido que partía de

la base que el talento es esencialmente una cualidad innata, es decir, que viene predeterminada

genéticamente. Y de esta forma, es el “talento innato” el que determina nuestro futuro en un

ámbito de actuación concreto.


'Quique' y Papo Lucca. Padre e hijo. El primero creó la Sonora Ponceña, hace 61 años. El segundo

se ha encargado de hacerla brillar durante medio siglo.

La memorable anécdota se la contó el propio ‘Quique’ Lucca al melómano caleño Gary Domínguez,

hace un par de décadas, allá en su casa de la Calle Baldori en Ponce, Puerto Rico.

Contaba don ‘Quique’ que Papo, el más pequeño de sus hijos, no tenía más de 5 años cuando pidió

permiso para tocar las congas de lo que en ese momento se llamaba ‘Conjunto Internacional’,

fundado por su padre en la Puerto Rico de 1944 .

El sabio conguero del grupo, que todo el día había intentando hacer sonar con precisión las notas

de ‘Ran kan kan’, una de las piezas más exigentes de Tito Puente, le cedió el turno al chico mas

como un acto de cortesía que de fe.

“Ese día descubrí que tenía un niño genio en la familia”, le confesó don ‘Quique’. “Empezó a

tocar las congas con un virtuosismo increíble. Yo siempre lo había visto por ahí, jugando entre

los instrumentos, mientras ensayábamos, pero no sabía que siendo tan niño tenía ya ese oído tan

afinado”.

Enrique Arsenio Lucca Quiñones (10 de abril de 1946, Ponce, Puerto Rico- ) conocido como Papo

Lucca, es un pianista y multinstrumentista de Salsa y Jazz latino.

Papo ya no toca conga. Ni bongó. Al menos ya no con la frecuencia de otros tiempos, dice. Eso fue

mientras “me ponía a molestar con los instrumentos de la orquesta de mi padre, fastidiando a los

músicos”.

Lo suyo, tras aquella revelación providencial, sería el piano. Y con ese piano, ya lo hemos

escuchado, sedujo incluso al propio Johnny Pacheco, padre de la Fania, que no dudó en llevárselo

para su orquesta ante la partida de otro genio de las blancas y las negras: Larry Harlow.

Eso ocurriría muchos años más tarde. Enterado de ese niño prodigio que crecía silvestre en su

casa, don ‘Quique’ le contrató a un profesor particular, Ramón Fernández, pianista de un

restaurante llamado ‘El coche’. Y ese ‘profe’ era exigente: si el niñito Papo quería salir a

jugar béisbol, primero debía sentarse por lo menos seis horas frente a las blancas y las negras.

El niño Papo, de frente a su viejo piano, alegraba esos años difíciles emulando a los grandes:

con sus pequeñas manos repasaba los clásicos de Eddie y Charlie Palmieri, de Jorge Dalto, de

Luisito Benjamín, de Ricardo Ray. Escuchaba jazz, lo mismo que bossa nova, música tropical y son

cubano; lo mismo Sergio Méndez y Carlos Jobin que Mc’ Coy, Oscar Peterson y Heavy Hancock.

NACE LA SONORA PONCEÑA

En 1944 Enrique "Quique" Lucca Caraballo formó una agrupación musical en Ponce, Puerto Rico

bautizándola con el nombre de "Orquesta Internacional" que no tuvo el éxito que esperaba. En

febrero de 1954 reunió de nuevo al grupo llamándola Sonora Ponceña con un repertorio de temas de

Arsenio Rodríguez, la Sonora Matancera y el Conjunto Casino haciendo su primera presentación el

20 de abril de ese año.

En 1968 graban su primer disco de 33 RPM llamado Hacheros Pa' Un Palo que contaba con los

arreglos hechos por el hijo de "Quique", Enrique Arsenio, conocido como Papo Lucca. El disco fue

un éxito en Nueva York al igual que su segunda grabación, llamada Fuego en el 23, que fue

realizada en 1969.

Aconsejado por Louie Ramírez la agrupación inicia una gira por el Caribe interpretando y grabando

temas, tales como La Pollera Colorá, del colombiano Wilson Choperena y bombas, merengues,

guaguancós y sones. A finales de los años 70 el grupo graba un disco con Celia Cruz titulado La

Ceiba.

EL SONIDO DE LA PONCEÑA

Papo: Originalmente la orquesta de mi padre no tenía piano, sino un Tres. El pianista se traía

para ciertos eventos. Cuando empecé a destacarme, mi papá me fue preparando en unos cuantos

números que tocaba el grupo y un día sorpresivamente en un ensayo les dijo a todos: "Papo va a

tocar el piano". Todo el mundo se miró y quizás pensaron, "este tipo está loco", yo me senté al

frente e hice el primer número, el segundo, el tercero y por unanimidad todos quisieron que yo me

quedara. En un comienzo tocaba los domingos de día, luego lo hacía todos los sábados hasta las

doce de la noche. Después me incorporé de lleno en 1961, a los catorce años, porque no admitían

que me fuera. Se habían acostumbrado al sonido del piano.

Hasta antes de su primer LP, ‘Hacheros pa’ un palo’, la música de La Sonora no era original. Don

‘Quique’ y los suyos hacían arreglos para la Sonora Matancera, el Conjunto Clásico y Cortijo y su

Combo. “Cuando llegó al grupo como arreglista, introduje un cambio en el formato de la orquesta.

Anteriormente, cuando Carmelo Rivera era el arreglista de la orquesta, había tres trompetas, yo

quise ponerle una más, así como otro cantante, pues solo había uno. A eso le agregué un bongó.

Con todo eso se fue dejando tanto bolero y son montuno para comenzar a tocar música más rítmica y

gozona. Creo que, a partir del álbum Conquista Musical y la canción ‘Ñañaracaima’ La Sonora se

adueñó del sonido que la hizo famosa”.

Ninguna página estaría completa si no se incluyen a los Gigantes del Sur, me refiero a la Sonora

Ponceña. Comandados por Don Quique y su hijo Papo Lucca, la Sonora Ponceña es una de las oquestas

que mas tiempo han estado exitosamente en el ambiente musical.

Tantos y tantos éxitos han logrado con su música en y fuera de Puerto Rico. Por la Sonora han

pasado grandes cantantes como Tito Gomez, Luigi Texidor, Miguel Ortiz, Yolanda Rivera, Toñito

Ledee entre otros. Exitos que recordamos co Hacheros Pa Un Palo, Fuego en 23, Nosotros, Paño de

Lagrimas, Jubielo 20, Boranda y muchos, muchos mas.

HASTA LA PROXIMA...


Agradecimientos a:
https://es.wikipedia.org/wiki/Papo_Lucca
http://salsaclasica.com/sonoraponcena/
http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/papo-lucca-genio-sonoro-cuenta-gaceta-sus-

recuerdos-afinados
https://es.wikipedia.org/wiki/La_Sonora_Ponce%C3%B1a
http://www.herencialatina.com/Entrevista%20Papo.htm

ASÍ ES LA HISTORIA DE NORA – ORQUESTA LA LUZ 


Erase una vez, la salsa reinaba. Los grandes cantantes de Cuba, Venezuela, Panamá, Puerto Rico, Colombia y República Dominicana le regalaron este vibrante género al mundo y nosotros, movidos por la clave, nos conectamos con su mensaje universal.
En algún momento, sin embargo, el movimiento perdió fuerza y fue eclipsado por otros géneros, luego entonces le llegó el turno a los foraneos - Europeos, Asiaticos.
y allí toma su lugar estos musicos japones para sorpresa del mundo de la musica latina. Como pedro por su casa.
Tremenda bienvenida se les dá a estos muchachos liderados por una chica que solo tenía en su cabeza ser bailarina...
ASÍ ES LA HISTORIA DE NORA – ORQUESTA LA LUZ
La orquesta japonesa comenzó tocando música salsa en 1990. Este grupo canta en español, japonés e Inglés y está liderado por la cantante Nora, quien volvió a cantar salsa después de la separación de la banda a mediados de los ’ 90.
La Orquesta se hizo famosa en América Latina, particularmente Puerto Rico, Panamá, Colombia, México, República Dominicana, y Perú, así como en Venezuela y otros países del Caribe.
Más de diez discos y numerosas giras mundiales avalan su trayectoria. Este grupo nació en 1990 y sus miembros eran todos Japoneses e inmigrantes latinoamericanos. La canción “Salsa caliente del Japón” es un gran ejemplo de salsa y se compara con cualquier canción producida por los artistas latinos. A mediados de los 90 la banda probó con otros estilos de música como baladas y jazz, pero no tuvieron el mismo éxito.
El grupo se separó en 1999 y Nora, la vocalista del grupo, volvió a cantar salsa como solista.
Al entrar a la universidad siente un gran placer por conocer la musica salsa. Su interés en la musica latina la llevó a la creación de la banda de salsa japonesa "La Orquesta De La Luz" en 1984 acompañado por sus amigos.
El grupo reveló sus sonidos a los Estados Unidos cuando ella trajo una cinta de demostración a Nueva York en 1987
y comenzó a viajar en 1989.
En 1990 la orquesta lanzó su primer álbum "De La Luz" en BMG Victor Records en Japón.
A mediados de los 90 la banda probó con otros estilos de música como baladas y jaz, pero no tuvieron el mismo_éxito.
Después de giras y grabaciones durante 13 años,
La Orquesta De La Luz se presentó por última vez en julio de 1997.
El grupo se separó en 1997 y Nora, volvió a cantar salsa como solista.
Integrantes
Nora, cantante
Guen Oguimi, percusión
Carlos Kanno, percusión
Guenichi Egawa, timbales (primeros albumes)
Guen Date, congas (tres primeros albumes)
Jiroshi Sawada, bajo (cuatro primeros albumes, sustituido por Hiroyasu Ito)
Satoru Shoinoya, piano
Shiro Sasaki, trompeta
Tatsuya Shimogami, trompetas (primer álbum, sustituido por Shigeru Terauc
Yoshihito Fukumoto, trompetas
Jideaki Nakaji, trombón
Taisei Aoki, trombón
Sergio George : productor, arreglista
Álbumes
Salsa Caliente del Japón (1990) RMM
Sin Front eras (1991) RMM
Somos Diferentes (1992) RMM
Historia de La Luz (1993) BMG Victor
La Aventura (1993) BMG Victor
Feliz Christmas (1994) BMG Victor
Sabor de la Luz (1995) BMG Victor
Final Concert ¡Adiós Amigos! (1998) Dynaware
The Best of Orquest a de la Luz (2000) BMG Victor
¡Banzayyy! (2004) avexio
Arcoiris (2005) avexio
Let 's Salsa!!: The Best Salsa Dance Collect ion (2007) BMG Funhouse
¡Caliente! (2008) Book Ridge Records
Ahora hablemos del ultimo álbum de Nora
Wave Con Salsa es el titulo que lleva esta reciente producción la cual se compone de 9 cortes musicales en su mayoria composiciones de Nora Suzuki vocalista insignia de Orquesta de La Luz; este álbum incluye
una versión genial del clásico Yambeque de la inmortal Sonora Ponceña.
Artista: Orq. La Luz - Nora
Album: Wave Con Salsa
Año: 2014
Formato: Cd
Sello: Café Soul Records
Genero: Salsa / Salsa Dura/ Romantica
Pais: Japon

 Una navidad - Gilberto SantaRosa